Este día se registraron nuevas tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, con ambos países anunciando aumentos en sus aranceles. Inicialmente, en respuesta a un anuncio previo del gobierno de Estados Unidos del 8 de abril, donde se elevó el arancel recíproco sobre los productos chinos exportados a Estados Unidos del 34% al 84%, el gobierno chino ajustó sus propios aranceles.
La Comisión Arancelaria del Consejo de Estado de China elevó las tarifas sobre las importaciones procedentes de Estados Unidos al mismo nivel del 84%, con entrada en vigencia desde las 12:01 del 10 de abril de 2025.
Horas después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió con un incremento aún mayor en los aranceles a las importaciones chinas, llevándolos al 125%. A través de una publicación en la red social X, Trump declaró que esta medida entraba en efecto inmediatamente. Argumentó que el ajuste era necesario debido a “la falta de respeto que China ha mostrado hacia los mercados mundiales”.
En el mismo mensaje, el mandatario estadounidense anunció una pausa de 90 días y “una reducción sustancial del arancel recíproco durante este período, del 10%”, también efectiva de inmediato, para más de 75 países, quienes tuvieron la intención de negociar una solución sin tomar “represalias de ninguna manera contra Estados Unidos”.
Para la Comisión de Aranceles del Consejo Estatal de China, la política de EE. UU. contra el país asiático “viola gravemente los derechos e intereses legítimos de China y socava gravemente el sistema de comercio multilateral basado en normas”. Mientras que Trump asegura que “China comprenderá que la época de estafar a EE. UU. y a otros países ya no es sostenible ni aceptable”.