Desde Ginebra, Juan Gasparini.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, acaba de publicar en Ginebra, los criterios que las nuevas autoridades en Siria deberían respetar, para una restauración democrática, exhortando al flamante gobierno del sunita Abu Mohammed Al-Joulani, líder de Hayat Tahrir Al-Cham, a «garantizar que nunca se repitan las atrocidades y vulneraciones cometidas por el anterior régimen», pues «el pueblo sirio merece se escuchen sus voces y se preserve su dignidad».
La resolución «prorrogó por un año el mandato de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria», creada en 2011, y presidida por el experto independiente brasileño, Paulo Sérgio Pinheiro, en vista de actualizar la situación en Siria para las próximas sesiones del Consejo, mientras el Alto Comisionado, Volker Türk, continúe brindando «apoyo logístico y protección de las víctimas», durante las investigaciones venideras in situ.
El seguimiento por las autoridades de la ONU del «anterior régimen sirio», puso en evidencia que «recurrió sistemáticamente a la detención arbitraria, la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, incluida la violencia sexual y de género y las desapariciones forzadas, y otras vulneraciones relacionadas con la privación de libertad, para intimidar, castigar y coaccionar a los presuntos opositores políticos, los civiles disidentes y sus familiares, además de las ejecuciones sumarias y extrajudiciales, los ataques contra civiles y el empleo de armas químicas, como han documentado la Comisión de Investigación y la Oficina» de Volker Turk.
Entre tanto, la ONU reiteró «su gran preocupación por las conclusiones del Grupo de Investigación e Identificación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, que atribuyeron la responsabilidad de múltiples ataques con armas químicas al anterior régimen sirio», cuyos miembros han quedado impunes, «y expresando su firme convicción, de que todos los responsables del empleo de armas químicas en la República Árabe Siria deben rendir cuentas».
«A pesar de la celebrada puesta en libertad de prisioneros por parte de las autoridades provisionales desde diciembre de 2024, los esfuerzos por establecer la suerte y el paradero de las personas que siguen desaparecidas y la necesidad de apoyar a las víctimas, los supervivientes y sus familiares, entre otros mediante asistencia psicosocial, proseguirá en los próximos años, y que la Institución Independiente sobre las Personas Desaparecidas continuará en la República Árabe Siria apoyando esos esfuerzos», resultando un imperativo permanente de la ONU.
También lo es «la urgente necesidad de preservar y salvaguardar toda la documentación, la información y las pruebas vinculadas con las violaciones y abusos de los derechos humanos, y las vulneraciones del derecho internacional humanitario, para garantizar la rendición de cuentas dirigida y asumida como propia por los sirios, con el apoyo de los continuados esfuerzos internacionales en ese sentido». Se agregan «los ataques cometidos desde diciembre de 2024 que presuntamente constituyen represalias … Y las muertes de civiles, en la región costera del país en marzo de 2025, … Y el impacto perjudicial de esos ataques en la paz y reconciliación».
Al respecto, la ONU reconoce «el compromiso de las autoridades provisionales de investigar las violaciones y abusos denunciados, incluida la reciente creación de un comité de determinación de los hechos para investigar los sucesos ocurridos en el oeste de la República Árabe Siria en marzo de 2025, así como la constitución de un comité específico encargado de mantener la paz civil en las zonas afectadas, y observando que las investigaciones deberán ser independientes, rápidas, transparentes e imparciales».
Distintas instancias de la ONU han a su vez señalado «las incursiones de Israel, en violación del Acuerdo de sobre la Separación entre las Fuerzas Israelíes y Sirias de 1974», sin olvidar que perdura la ocupación israelí del Golán sirio, objeto de litigio entre los 2 países, lo cual sin duda contribuye «a desestabilizar aún más una situación ya frágil, aumenta las tensiones regionales y socava los esfuerzos destinados a lograr una distensión política sostenible», que preserve «la integridad territorial y la unidad de la República Árabe Siria», siempre velando «porque los grupos terroristas no puedan volver a refugiarse en territorio sirio».
En resumidas cuentas, la ONU «acoge con beneplácito el compromiso de las autoridades provisionales de formar un gobierno de transición global que represente a las diversas comunidades del país, y de establecer instituciones estatales antes de celebrar elecciones libres y limpias, y también acoge con beneplácito a este respecto, las recomendaciones formuladas en la Conferencia de Diálogo Nacional celebrada en febrero de 2025, y alienta encarecidamente a que se establezcan y comuniquen plazos e hitos claros con este fin».